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A 17 años de The Black Parade de My Chemical Romance

La ópera rock que hizo historia como la catarsis del género emo cumple 17 años de marcar a una generación de adolescentes, los cuales, hasta el día de hoy, se identifican con The Black Parade.

Para la sociedad norteamericana el 2001 fue duro. Con los ataques a las torres gemelas, se había demostrado que la perfección capitalista podía ser interrumpida, la vulnerabilidad de una nación pendía de un hilo y el sentimiento patriota empujaba a muchos a enlistarse en la armada, hacer algo, defender a los suyos. Otros, menos ideologizados y sin ganas de morir sin más, decidieron tomar otro camino. Cambiar su vida, cumplir sus sueños, reunir un par de amigos y comenzar una banda o algo por el estilo.

Cuando Gerard Way, nacido y criado en New Jersey, vio el segundo avión estamparse contra el World Trade Center, supo que debía hacer algo con su vida más allá de leer comics todo el día. Así fue como, sin esperar mucho, My Chemical Romance vio la luz, impulsados por el querer hacer algo, no por el país, no por defender a la patria, por el deseo de Gerard de no solo existir, el poder decir que dejó una huella en el mundo.

 

La muerte a través de una ópera rock

Salidos de su segundo álbum, MCR se encontraba ad portas de algo grande. La banda ya tenía una estética marcada que llevaban cultivando por años, la cual los haría ser catalogados con una palabra que los miembros odiaban. Según todo el mundo, My Chemical Romance era simplemente esa banda «emo» en la que sus integrantes se delineaban los ojos y se vestían de negro.

Quizás fuera por su pasión por los comics o porque de pequeño quería ser escritor, lo cierto es que cuando Gerard Way reunió a su hermano Mikey, Ray Toro y Frank Iero, no lo hizo solo para tocar música, lo hizo para contar historias. En Three Cheers for Sweet Revenge, y I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love, Gerard trató de plasmar el amor, la muerte y la historia de dos amantes destinados a la perdición, a través de los sonidos del pop punk más duro.

La ambición de la banda comenzaba a crecer y no hay género más ambicioso para aquellos dentro del rock que quieren ser inmortalizados que una buena ópera rock. Así, con los ideales de Freddy Mercury y Pink Floyd como guía, los denominados emos de ojos delineados, lanzaron The Black Parade, la ópera rock que catapultó para siempre a My Chemical Romance como una de las bandas más importantes en la historia de la música.

 

 

The Black Parade narra la historia de un paciente enfermo de cáncer que enfrenta la muerte, un descanso eterno inevitable pero también catártico. Durante los 13 temas del álbum, se siente ese deseo de alcanzar algo más, de contar la historia de una vida terminando y volver a recrearla desde la muerte. Con sonidos de orquesta que acompañan a la voz más teatral de un Gerard Way desatado, el sonido punk de la banda se convierte en progresiones melódicas que crean una exquisita atmósfera en todo momento.

A pesar de una temática dura y trágica, uno de los elementos que hace del tercer álbum de estudio de MCR un clásico atemporal, es su gran versatilidad. La obra es capaz de tomarse tan en serio como para romperte con canciones como «Cancer» o «I Don’t Love You», para luego mofarse de toda la situación de manera satírica, como es el caso de «Dead!», o «House of Wolves».

 

 

Estas diferentes formas de forma de enfrentar a la muerte son completamente intencionadas. Las dicotómicas son la realización de que no es lo mismo vivir este proceso desde los ojos del paciente, que el de sus familiares o amigos.  Distintas perspectivas de una misma muerte, van creando una marcada narrativa que aprovecha sus matices para crear una sensación de incertidumbre magnífica.

The Black Parade es una de las grandes óperas rock de la historia, un álbum conceptual que 17 años más tarde sigue en la mente de millones día a día. El impacto cultural de este proyecto es simplemente inmenso. Si estabas vivo en 2006 sabias quienes eran My Chemical Romance, habías escuchado alguna vez el piano de «Welcome to The Black Parade», asumías que a mucha gente que le gustaba alisarse el pelo, pintarse las uñas de negro y delinearse los ojos, escuchaban a MCR.

 

 

El éxito comercial del tercer disco de la banda norteamericana, es absolutamente ínfimo comparado con su legado cultural. Todos los que escuchaban música alternativa en aquellos años veían a Gerard, Frank, Mikey y a Ray como figuras de admiración. Con rumores sobre ellos, historias de la banda, cartas de amor con sus temas citados, lo que te puedas imaginar cuando piensas en el fanatismo más desquiciado, My Chemical Romance lo tuvo que enfrentar.

Los cuatro jóvenes se habían convertido en iconos vivientes, su obra magna había pasado a ser un mantra de vida para muchos adolescentes y eso a pesar del paso del tiempo sigue vigente.

Puede que The Black Parade hable sobre la muerte, sus dualidades y como el dejar de existir, tiene muchos matices rara vez explorados. Lo cierto es que si MCR logró algo con su tercer álbum de estudio fue reunir a jóvenes que se sentían apartados de su entorno, marginados y aterrados por el proceso de crecer, acogiéndolos entre letras que, hasta el día de hoy, los hacen sentir un poco menos solos.

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