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A 5 años de Amo de Bring Me The Horizon

Amo es el proyecto más divisivo, experimental y refrescante de Bring Me The Horizon, una banda con pocas intenciones fuera de jamás repetirse y siempre mantenerse como los pioneros de su propia generación.

Hay un momento inevitable en la carrera de toda banda que lleva más de 15 años, el de estar cansado hasta de tu propia música, querer dar un vuelco, ofrecer algo nuevo y refrescante.

Si el artista es uno que siempre ha empujado las barreras de su propio género, por lo menos tratando de mezclar lo propio con elementos de otras corrientes musicales, probablemente este momento tarde en llegar o simplemente nunca lo haga. Si estamos hablando de un artista de metal, esta disyuntiva probablemente sea un desastre o el empujón para separarse del estigma clásico del género.

Bring Me The Horizon siempre ha sido un poco más del segundo grupo, de los que buscan romper esquemas. La diferencia con otros artistas que siguen el mismo patrón, es que los demás están enmarcados dentro de otros géneros, alejados del elitismo odioso y conservadurismo que conlleva ser una banda de metalcore, uno donde por probar cosas nuevas eres un vendido, estando obligado a sonar igual para siempre, por más que la intención de no hacerlo este latente.

 

Portada de Sempiternal (2013) y de Thats The Spirit (2015)

 

Los liderados por Oli Sykes siempre han tenido que trabajar sobre la fina línea de ser una agrupación más del montón o los pretenciosos sobrevalorados que no llegan a nada en la búsqueda de todo. «Amo» es el sexto álbum de estudio de una banda que venía básicamente haciendo lo que quería, no prestando mucha atención a sus detractores, a sus pares o simplemente a sus trabajos anteriores y cómo integrarlos en su nueva etapa.

En 2013, todos querían el estilo filoso y pulido de «Sempiternal», en 2015, todos querían ser algo más pop, mainstream sin perder la autenticidad, un poco como «That’s the Spirit», en 2019 nadie se atrevió a tomar el riesgo de sonar como «Amo».

«Amo» abre y nos da la bienvenida con «i apologise if you feel something» un recibimiento grandilocuente, puramente electrónico, que esconde la voz de Sykes con distorsión y una producción muy preocupada por generar intriga. La declaración de intenciones que nos ofrece esta primera pincelada es la de que no vamos a volver a «Suicide Season» o «Sempiternal», ni siquiera a «That’s the Spirit», lo que aquí se nos presenta es un montón de influencias conociendo y apaciguando por primera vez a la agresividad de BMTH, eso se nota de principio a fin.

 

 

En esta busqueda, con tropezones en el camino, hay puntos tan altos que nos hacen valorar la valentía detrás de lo que se está haciendo, a pesar de que esta se agote en momentos de desinterés por seguir probando. «Nihilist blues» es una canción atrevida, netamente synth-pop y derivando a ratos por el electropop, demostrando que, en unión a la hipnótica voz de Grimes, los de Sheffield saben separarse de sí mismos y volver encontrase en otro plano, con una agresividad distinta a la distorsión de sus guitarras.

Hay elementos de Amo que se han desarrollado en los siguientes trabajos de la banda, como la sensibilidad electrónica y el poder mezclar el desenfreno con una producción medida e innovadora. «Wonderful life», en colaboración con Dani Filth o «sugar honey ice and tea», son cortes que logran mostrar el potencial de una agrupación en búsqueda de un sonido fresco que se mezcle con lo conocido de antaño.

En Post Human: Survival Horror y, por lo visto en los últimos singles, su futura secuela —Oliver, por favor saca el álbum—, esta búsqueda es la que más se ha mimetizado con la banda, creando seguridad en que, sin importar la búsqueda sonora, siempre habrá algo familiar a lo que volver. En contraposición, se han dejado atrás otros caminos que el álbum de 2019 dejaba entre abiertos sin realmente dar un vuelco interesante, como él pop sin mucho por detrás que presentaba «mother tounge» o «medicine».

 

 

El reconocimiento que ha tenido la banda de cara a entender esta pieza como una confeccionada para conocerse a sí mismos, teniendo el valor de ser juzgados por ella, es lo que ha logrado que hoy en día sean uno de los ejemplos de creatividad más importantes en la actualidad. Seamos sinceros, «Amo» no convenció ni convence a muchos fanáticos por ser un disco inconsistente con sus ideas y carecer de ese sonido que enamoró a los fans más longevos de la banda.

En 2019 mucho se hablaba sobre la pérdida de identidad de BMTH, sobre cómo la banda había dejado atrás todo en busca del éxito comercial, con una nominación al Grammy a sus espaldas, es difícil argumentar que ese objetivo no se consiguió.

Lo que nos han entregado estos 5 años de reflexión en torno a «Amo», es que sin él Bring Me The Horizon sería una banda muy distinta. Sin esa experimentación descarriada y sonidos desafiantes dentro de su contexto. Probablemente, no hubiéramos visto Post Human, ni la dupla de Oliver Sykes y Jordan Fish se hubiera puesto tan a tono con un nivel altísimo de producción musical. Después de todo, si ya se llegó a un sonido tan diferente y desinteresado por el pensar colectivo, el miedo al cambio se perdió cuando este álbum vio la luz.

 

 

Si nadie se atrevió a sonar como «Amo» en 2019, quizás fue porque el tiempo debía dar su veredicto y el resto de bandas que seguían persiguiendo el sonido de «Sempiternal» simplemente no estaban ni están dispuestas a dejar ir, a ser criticados, expuestos y volver a levantarse. En atreverse a darle la vuelta las fórmulas convencionales, Bring Me The Horizon siempre ha estado un par de pasos por delante de los demás, «Amo» no es la excepción.

En una entrevista con Metal Hammer, Oliver Sykes, se refirió al LP como «el proyecto más desafiante en sus carreras», destacando los resultados por la valentía mostrada, pero dejando en claro que fue un momento determinante para decidir en qué dirección la banda quería ir:

 

Nos obligamos a hacer un álbum que no estaba basado en nada que pudiéramos hacer fácilmente. No podríamos volver a hacer eso. Pasas un año y pico haciendo un disco, la gente lo escucha en 45 minutos y luego dice: ‘Muy bien, ¿Qué sigue?’

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