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Álex Anwandter: un referente nacional

Con 3 nominaciones a los Latin Grammys y media gira completada bajo el brazo, Álex Anwandter continúa subiendo la vara de lo que significa ser un referente.

Álex Anwandter es uno de esos artistas que puedes ir a ver con al menos tres certezas: vas a cantar, vas a bailar y vas a llorar. 

Desde hace años que es uno de los nombres infaltables cuando sobre la escena chilena se refiere y cada uno de sus shows está cuidadosamente construido. Hace una semana tuve la oportunidad de verlo en el Casino Enjoy de Viña, y todavía me queda dando vueltas.

Por esas mismas fechas, se anunció que había sido nominado a los Latin Grammys en 3 categorías distintas, una de ellas por Mejor Álbum Pop/Rock, por su disco Un Diablo en el Cuerpo. Otros artistas abrirían su show con una confianza renovada después de un anuncio de esa magnitud y darían quizás un discurso un par de canciones más tarde para agradecer el apoyo de sus fans, su lealtad o algo así. Pero no Álex. No porque sea engreído o malagradecido (al menos me gusta pensar que no es eso), si no porque ya llegó a tal nivel que simplemente estos reconocimientos son el resultado natural de un trabajo de años.

«Nuestra casa de violencia, cosa más hermosa»

Su camino comenzó hace más de 17 años, cuando formó Teleradio Donoso con sus compañeros Martín del Real (ex baterista de los Fother Muckers y actual guitarrista de los Ases Falsos) y Juan Pablo Wasaff (Dúo Niágara junto a Cristobal Briceño). Este sería su primer paso para hacerse un nombre en la escena nacional, una en la que después incurriría con mayor éxito y protagonismo como solista, y que poco a poco terminaría convirtiéndose en lo que es hoy, un referente.

Con Odisea, su primer proyecto solista, mostró el comienzo de su transición desde lo tradicional a algo más moderno y bailable. Dejó de lado las guitarras de palo y baterías convencionales para hacerle un espacio a los sintetizadores y drum machines. Allí siguió profundizando en sus dotes de director creativo y audiovisual, dirigiendo la mayoría de sus videoclips en los que también solía trabajar con su hermano Francisco. Uno de los más entrañables, es el de la canción Cabros, una historia de venganza que termina con una batalla de baile simple notable.

Hay un video en el canal original de Odisea en YouTube, titulado «Adelanto», mostrando, en ese entonces, un pequeño vistazo a lo que sería el disco homónimo y fragmentos cortos de los videos que saldrían tiempo después, junto a algunas conversaciones cortas con Álex. Hoy, parecen casi unas cápsulas de tiempo, mostrándonos una versión mucho más joven de él en un Chile con algunos años menos. Aun así, algunas cosas no han cambiado tanto.
 
 «(…) Lo que te explicaba hace un rato, esa frase: nuestra casa de violencia, cosa más hermosa. Para mí, eso es un súper buen resumen en el sentido de que es súper agresivo el lugar donde vivimos, la calidad de vida es mala. Y lo quiero mucho, es inevitable».
 
 

A veces es complicado conectar los distintos puntos de la carrera musical de un artista. Algunos comienzan de manera ecléctica, con discos experimentales, y a modo de ensayo y error van refinando su sonido para después materializar su estilo musical concreto. 
 
En el caso de Álex, hay una esencia muy particular y sensible en torno a sus letras y melodías. Podemos quizá discutir sobre las diferencias del rock más indie de Teleradio Donoso con el electropop bailable que lo caracteriza ahora, pero es innegable que el alma de Álex está detrás de todas sus canciones. Es por eso que él puede tocar canciones en vivo como Locura (de Maricoteca), Casa Latina (de Odisea) y después ¿Cómo puedes vivir contigo mismo? (de Rebeldes) de corrido sin que se sientan distintas, aun cuando tienen más de 10 años de diferencia entre sí.

Una de las pocas cosas que se mantuvo a lo largo de todos estos años, es el amor como tema central de la mayoría de sus letras. Otros dirán que sus letras hablan sobre el descontento con el machismo, el egoísmo, el individualismo, y tantos otros ismos. Puede ser, pero a ellos les replico: Álex habla sobre el amor y uno brutalmente honesto. El amor a los amigos, a ser feliz y a ser triste, a pertenecer y, quizás uno de los más importantes, el amor a ser uno mismo. Y es que el amor rara vez es simple y fácil. No todo es miel sobre hojuelas y ciertamente el querer sin medida es un desafío en sí mismo.

 

“Para mí, escribir una canción es como estirar la mano a ver si alguien me la toma. Es un gesto de ver quién esta ahí y si alguien está sintiendo algo parecido”, cuenta en una entrevista con Diario Universidad de Chile.

 

Álex Anwandter en Enjoy Viña del Mar. Autoría propia.

De izquierda a derecha, Rosario Lircay y Celeste Shaw, las segundas voces que han acompañado a Alex en su gira. Autoría propia

La puesta en escena

Ponga a hervir a fuego lento una producción de cortes finos y elegantes, con letras contundentes, una performance coreografiada al detalle y una pizca de luces para agregarle el color suficiente y tendrá una receta perfecta para un show completo.

Ver a Álex tocar es una experiencia. Los juegos de luces en sintonía con los bailes, junto a las letras melancólicas y los ritmos de los sintetizadores son la mezcla ideal para transmitir toda esa sensación disco que no deja otra opción que no sea bailar (y llorar). Uno comienza marcando el paso, pero termina con los brazos arriba, la garganta desgastada y una que otra lágrima en las canciones más trágicas. Si no lo vives en carne propia, solo basta mirar hacia el lado para encontrar a otros en la misma.

Cuando llegué al Casino Enjoy de Viña hace una semana, me sorprendí al encontrarme con filas de sillas cuidadosamente dispuestas. Lo primero que pensé fue: “esto no va a funcionar ni cagando”. El tiempo me dio la razón y en el mismo instante que Álex subió al escenario para comenzar el show, todas las personas que habían esperado pacientemente sentadas en sus butacas se pararon y corrieron a llenar cualquier espacio libre que quedara entre las filas de sillas y el escenario.

Fue casi como si se hubiesen puesto de acuerdo. El orden duró poco y nada, porque de ahí en adelante la tónica fue más similar a la de una disco, llena de gente bailando y coreando sus clásicos como Siempre es viernes en mi corazón y Traición. Su manejo es impecable porque es capaz de colar canciones mucho más sensibles y lentas como Tormenta sin problemas y después volver a encender la pista rápidamente con Tienes una idea muy antigua del amor. 

Álex Anwandter en Enjoy Viña del Mar. Autoría propia.

El trabajo de años de Álex Anwandter lo convirtió en no solo uno de los artistas chilenos más importantes de las últimas décadas, sino también en un referente para las figuras que le siguen y un orgullo para quienes le anteceden. Su puesta en escena y los galardones que lleva bajo el brazo son prueba de ello.

Hay quienes dicen que el Corazones de Los Prisioneros es el disco más importante para el pop chileno. Si es así, entonces ellos despejaron las piedras del camino para que Alex corriera sobre él. Aún le quedan años de camino por recorrer y yo planeo quedarme a ver cada paso.


 

Setlist Álex Anwandter en Casino Enjoy de Viña del Mar, 23 de Septiembre

0. Intro (el Diablo en el cuerpo)

1. Precipicio

2. Unx de nosotrxs

3. Ahora somos dos

4. Siempre es viernes en mi corazón

5. Maricoteca

6. Mi vida en llamas

7. Traición

8. ¿Qué piensas hacer sin mi amor?

9. Shanana

10. Amiga

11. Pueblo Fantasma

12. Tienes una idea muy antigua del amor

13. Cordillera

14. Tengo una confesión

15. Tormenta

16. Que se acabe el mundo por favor

17. Vamos de nuevo

18. Vanidad

Encore (bis)

19. Bailar y llorar

20. Prediciendo la ruina

21. Casa Latina

22. Locura

23. ¿Cómo puedes vivir contigo mismo?

24. Amar en el campo

25. Toda la noche

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