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De reina del mumblecore a la voz detrás de Barbie

La directora elegida para llevar a Barbie a la gran pantalla una vez más no siempre estuvo a cargo de mega producciones y grandes alfombras rojas.

 

Barbie es un icono por muchos más motivos que su imagen rotundamente comercial. Más allá del rosado y el glamour, la idea detrás de Barbie puede ser más profunda de lo que vemos a simple vista.

En el mundo de la muñeca platinada nos encontramos en un lugar donde Ken es un accesorio, al nivel de una cartera, un zapato o una prenda de vestir. Barbie no es la costilla de Adán, no es el trofeo de nadie ni la fantasía de un hombre, Barbie es moldeable, siempre independiente, comercial, pero con la oportunidad de ser quien quiera ser por delante.

En más de un sentido, también lo es la voz que la llevara al cine.

 

 

La carrera de Greta Gerwig no ha sido una de proyectos enormes y alfombras rojas. Las hoy directora comenzó en el cine como actriz. Los primeros papeles de Gerwig estuvieron marcados por una corriente cinematográfica conocida popularmente como «mumblecore».

Proyectos con una propuesta creativa ligada al DIY, un presupuesto bajísimo y personas sin mucha experiencia. En aquel mundo neoyorquino lleno de creadores independientes, fue donde Greta se haría un nombre como la reina del mumblecore, una faceta que, hasta el día de hoy, acerca a muchos a este tipo de obras rupturistas.

Su capacidad abismal de improvisación y su sensibilidad a la hora de representar personas comunes y corrientes, la convirtieron en una voz potente, refrescante y con mucho que decir.

 

Mike (Mark Duplass)  y Hannah (Greta Gerwig) en Hannah Takes The Stairs. Dirigida por Joe Swanberg. (2007)

 

Con participaciones en obras de más alto perfil como Frances Ha, 2Oth Century Women, Misstres America, Greenberg y muchos otros proyectos que la desmarcaron de la vanguardia underground, la carrera actoral de Greta llego a su fin en pos de un objetivo de toda la vida.

Gerwig llevaba años escribiendo guiones, textos y proyectos que en algún momento pensaba dirigir pero pasaba a otros directores de su circulo cercano por sentir miedo a dar aquel tan cambio tan drástico. Hasta que un día decidió dar el paso. 

Lady Bird fue su primera película, una historia personal, aclamada y un toque único detrás de cámara para la en ese entonces debutante Greta. En 2019 repetiría la hazaña adaptando uno de los libros más importantes de su vida, Mujercitas de Louisa May Aclott. Un libro que Greta describió como su favorito en la adolescencia y niñez, y el de todas aquellas que soñaban con todas sus fuerzas ser como la gran Jo March.

 

Jo March (Saoirse Ronan) y la directora/escritora Greta Gerwig en el set de Little Women.

 

Si hay algo que Greta Gerwig ha hecho durante toda su carrera, más allá de ser una de las voces más perspicaces de su generación, tener un estilo propio y mostrarle al mundo su vida a través de la cámara, es demostrar que para dirigir a una película como Barbie, no hay mejor candidata que la ex reina del mumblecore. 

De cierta manera, la historia de Barbie es la de un icono reinventado, la de una fuente cultural en pleno movimiento histórico. Un cambio no solo de narrativa, sino un cambio de paradigma. El mismo que Gerwig tuvo que enfrentar cuando paso de ser una actriz independiente a protagonista de producciones más grandes, el mismo que dio cuando hizo su transición a la dirección, y el mismo que dará junto a Barbie y la gran carga que aquello conlleva. 

Si de algo estamos seguros es que tendremos una nueva película de Barbie, pero también volveremos a sentir la cálida realidad y sinceridad de una de las mejores directoras del cine contemporáneo.

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