Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Dime Precioso: puliendo el synth-pop hasta el final

Esta semana, revisamos "Dime Precioso", la última entrega de uno de los grandes cantautores y productores de nuestra generación. Un disco que refleja la madurez sonora de Alex, con ritmos bailables y dedicables hasta el cansancio.

Sin lugar a dudas, como oyente y fan, lo único que uno quiere es que tus artistas favoritos saquen música nueva. Todos tenemos esa banda regalona que lleva casi una década sin sacar un disco como corresponde, obligándonos a conformarnos con un par de singles esparcidos en esos proyectos alternativos de esos vocalistas que se aburrieron de las giras, se pelearon con su banda, se murieron, o todas al mismo tiempo. A veces pareciera que los grandes discos ya salieron, que fueron fruto de una época dorada de la música que no volverá. Que los 70’s y los 80’s estrujaron a los últimos genios que la música tenía para darnos, y ahora solo quedan resabios y uno que otra innovación de vez en cuando. “Todo tiempo pasado fue mejor”.

¿Alguna vez han entrado a una sección de comentarios de un video de Billy Idol o José José, solo para encontrarse con mensajes como: “Nací en 2003, pero solo escucho esta música”, o “Estos si eran artistas de verdad, no como Bad Bunny”?. Ya, ese es como el extremo medio exagerado, pero va por ahí la cosa.

No diría que la música creada actualmente es de peor calidad, pero si me atrevería a decir que (usualmente) pasa por un control de calidad mucho menos estricto. La información y las herramientas están más cerca que nunca de los artistas. Esto significa también que se ha acortado y facilitado tanto el proceso de lanzar una canción, desde su composición hasta su masterización final, que si antes un single profesional se demoraba semanas, y pasaba por al menos seis o siete personas antes de ser liberada a las masas, hoy un cantautor puede hacerlo todo por sí solo. Escribe la canción en la mañana, la graba en la tarde y la lanza a Spotify en la noche o para el día siguiente.

Quizás nunca será tan profesional como si trabajara con un equipo de gente dedicada a cada etapa del proceso, pero esto no significa que ahora se necesite de ellos para hacer grandes canciones. Aún así, de una forma u otra los grandes productores e ingenieros de sonido de esa época más análoga han tomado de la mano a los más nuevos, traspasando décadas de conocimiento invaluable a los que vienen. No es que no existan nuevos grandes productores o artistas, pero la forma en que llegaron a la cima es distinta a la de sus predecesores.

Sin embargo, existen artistas que han roto un poco esta estereotipada tendencia. Artistas que, poco a poco, han ido pavimentando su camino, aprendiendo los secretos de la industria y la música a pulso. Que maceran sus creaciones en roble lo justo y necesario, esperando el momento indicado para lanzarlas en un paquete cohesivo y lógico, con cuidado de no guardarlo demasiado tiempo y añeje.

Uno de estos es Alex Anwandter, que ya con años de experiencia en el género, sigue perfeccionando sus lanzamientos, esta vez con su nuevo álbum, “Dime Precioso”.

 

Portada de "Dime Precioso".
Portada de «Dime Precioso».

Dime Precioso

El año pasado, Alex lanzó “El Diablo en el Cuerpo”, un disco que es, en sus propias palabras, “anticlerical”. Lleno de canciones completamente nuevas que nos hicieron creer por un momento que Alex había lanzado toda la carne a la parrilla, con colaboraciones con Javiera Mena y Julieta Venegas, y canciones que se volvieron clásicos instantáneos. Súmale a eso una buena gira promocional que llegó hasta Argentina, y parecía que esa sería una buena dosis de Alex, al menos por un tiempo mientras esperábamos para una nueva entrega, que podríamos escuchar quizás cuando.

Ese cuando llegó, y es ahora, con Dime Precioso”. Nueve canciones que juntas, arman poco más de media hora. En comparación a los 16 temas de su disco anterior, este álbum dura tan solo la mitad. Si tuviéramos que ir al médico para que nos recete algo para la falta de baile y música, “Dime Precioso” es como cuando te dan una bolsita llena de muestras médicas. Sirve para empezar a ver si funcionan los remedios y ahorrarte un poco de plata, pero si quieres el tratamiento completo, partiste a la farmacia. En el caso de Alex, este disco es una pequeña muestra de sus capacidades como productor, compositor e intérprete.

Tiene canciones ultra bailables y otras baladas para dedicar. Algunas que hablan sobre temas profundos y otras que son simplemente para disfrutarlas a fondo en la disco. Curiosamente, es su disco más nuevo, pero que, para alguien que nunca ha escuchado a Alex, puede servir como una buena introducción al resto de su discografía. Muestra un poco de todo, pero con una producción pulida como evidencia de su larga trayectoria en trabajos solistas y en banda.

El disco comienza sin demora con «Perdido», un track perfecto para abrir, con sonidos notoriamente discos y un ritmo como salido de una película centrada en una intensa y exagerada batalla de baile a muerte. Le sige «Paris, Tal Vez?», una canción que en las palabras del mismo Alex, «subrepticiamente trata sobre el lujo en tiempos de crisis económica». Una temática que es acompañada de un ritmo mucho más house, incluso más electrónica que su antecesora, con sintetizadores más artificiales. Personalmente, me costó un poco aclimatarme a esta canción. Su diseño de sonido disfraza la base con ciertos efectos y filtros, opacando la pista. Tiene un ritmo muy consolidado y armado, pero a ratos pareciera como si uno la escuchase sonando en otra pieza, separándote del sonido como si en algún momento fuese a acercarse a ti, pero ese momento nunca llega. Entiendo que es una decisición adrede, pero en la primera escuchada me generó un poco de ruido.

 

De forma similar tenemos la canción «Gaucho», que fue adelantada semanas atrás con un video dirigido por el mismo Alex. Esta canción, a diferencia de su hermana «Paris, Tal Vez?», no sufre de esos problemas de diseño de sonido, teniendo una base completamente clara y fresca, que permite arrojarse sin miedo a sus teclados, percusiones y chops de voces.

“Me gusta la energía que tiene esa canción, lo conectada que está con su sentimiento, que es como una especie como de calentura disfrazada de drama latino. Es media de telenovela, muy pasional. Para mí es como una canción extra, extra gay, pero medio graciosa igual”, afirma Alex, en una entrevista con La Tercera.

«Tiene esta lectura hot de una figura extramasculina latinoamericana, hay cierta subversión al respecto, darle una vuelta. O sea, todo eso que es extramasculino, para mí, es extra gay. El subrrayar lo masculino se me hace muy gay.»

No se puede hablar de “Dime Precioso” sin mencionar “Conspiración en el Bar”, una balada romántica con un ritmo mucho más lento y pausado que el de las canciones que le anteceden. Tiene una batería con un swing que va casi arrastrándose durante los tres minutos que dura la canción, acompañada de un sintetizador con sonidos medios aireados, que sirve para balancear el pesado ritmo de la percusión. Esto sumado a los vientos de fondo arman la base de una canción realmente exquisita.

Solo por los instrumentales esta canción merece una escucha atenta, pero la guinda de la torta, como era de esperar, es la línea vocal de Alex. A diferencia del resto del disco, que está hecho con sonidos ochenteros para bailar enérgicamente, esta canción tiene una producción con sonidos más modernos, que llaman a marcar el paso casi con melancolía, y no solo por su producción. La letra habla sobre distintos sentimientos que podrían (o no) ser confesiones personales de Alex. Desde la desconexión familiar con una madre, las falsas amistades, la soledad y el costo de la fama. 

“Conspiración en el Bar”, es al mismo tiempo una de las más lentas y menos bailables y quizás la canción más fuerte y mejor producida de todas. Todo esto en un álbum de synth-pop por cierto.

 

 

Para terminar, tenemos «Dime Precioso», una canción más juguetona y suelta de cuerpo, con una estructura marcadamente distina a la que estamos acostumbrados con Alex, con estrofas más cortas y cambios de tonalidad frecuentes. Curiosamente, el disco no se llama así por esta canción, si no todo lo contrario.

«Primero se me ocurrió el título del disco, que costó harto que se me ocurriera, porque no entendía muy bien de qué estaba hablando. Y cuando se me ocurrió, dije: esto es, voy a escribir una canción al respecto. Para mí es una especie de chiste trágico, una especie de obsesión actual, que yo también tengo en cierta medida, de querer validación externa, de que te digan que eres lindo, que eres precioso.»

«En un contexto donde en el mundo suceden cosas horribles, catastróficas, genocidio, y uno está ahí como en plan ‘díganme que soy lindo’. No me juzgo mucho porque yo soy también parte de la cultura, pero sí se me hizo algo medio loco, muy absurdo, un poco gracioso y un poco horrible también.»

 

Dime Precioso - Alex Anwandter
Dime Precioso – Alex Anwandter

 

Si bien «Dime Precioso» no posee el mismo ímpetu de otras entregas como “Amiga” y “Rebeldes”, sigue manteniendo la vara alta, con un álbum sólido de principio a fin, alejándose de las grandes declaraciones y mensajes, para acercarse más a un disco musicalmente más maduro. Uno que también rompe con los plazos comúnmente estipulados por los sellos y discográficas.

Actualmente la industria musical nos tiene acostumbrados -tanto a artistas como oyentes- a un lanzamiento, que además de ser anunciado meses antes hasta el cansancio, es estrujado hasta el final para sacarle hasta la última gota en merchandising y toures promocionales. Este caso es distinto.

“Siento que en parte es rebeldía en contra de lo que se conoce como el ciclo de álbum. Hay ciertas etapas que cumplir, los videoclips que salen antes, la publicación, la gira y después los festivales. Y entre todo eso, obviamente, no puedes publicar nada. Y la verdad es que yo escribo bastante y pasar todo ese tiempo con todo ese ciclo de álbum mientras escribo más canciones, significa también darse vuelta dentro de las mismas canciones demasiado tiempo. Entonces, me termino medio volviendo loquito y quería hacer este proceso más fluido sin darle tanta vuelta”, comenta Alex para La Tercera.

Definitivamente, «Dime Precioso» es bien recibido tanto para los fans más acérrimos como para nuevos allegados, con sencillos bien producidos y facilmente disfrutables, sin caer en una estética comercial excesiva.

Ahora, la pregunta es: ¿Será esto lo último que tengamos de Alex en un buen tiempo, o tenemos Anwandter para rato?  

Compartir:

Facebook
Twitter
WhatsApp
Email

Compartir:

Facebook
WhatsApp
Twitter
Email
NOTICIAS RELACIONADAS

NOTICIAS RELACIONADAS

Encuéntranos en