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Gracias Matthew Perry, gracias Chandler Bing

Por su sarcasmo, su humor y la combinación perfecta de matices encapsulada en un personaje icónico interpretado por un actor como pocos, Chandler Bing no deja de ser la persona que todos quisiéramos ser de vez en cuando.

Tengo pocos recuerdos de mi niñez y temprana adolescencia, uno de los que tengo más marcados es la primera vez que vi Friends. Recuerdo estar en un hotel con mi papá en la cama de al lado, ya que nos tocaba compartir habitación. Todo lo que había escuchado de Friends era que a mi papá, al cual conocí con 13 años, disfrutaba mucho de ese humor «sumamente americano», como lo describe mi mamá.

Dentro de aquella habitación obviamente había una televisión, mientras yo cambiaba de canal un episodio de Friends estaba al aire, «The One With All the Rugby», el cual deje por petición de mi compañero de estancia. Yo, sin saber más inglés que el que te enseñan en la escuela básica, claramente no entendía nada. Recuerdo ver gente jugando al Rugby y un grupo que al parecer se conocía de toda la vida, hablando cosas que no comprendía y risas enlatadas que no sabía a qué venían.

Aun sin tener mucha idea del por qué, decidí que quería entender, quería ver Friends y poder reírme al igual que uno de los responsables de traerme al mundo. Quizás por el hecho de siempre haberlo admirado o por simple curiosidad, decidí ver Friends para poder hablar con él de aquella serie que me habían dicho que era una de sus favoritas, quería tener un gusto en común, algo que nos uniera.

 

 

Con el tiempo comencé a ver la serie de manera desordenada con subtítulos, una poco efectiva manera de entender la gracia del show, pero sí funcional para captar lo que estaba pasando en pantalla. Hablando con personas que ya se denominaban como fanáticas de la serie, me empecé a dar cuenta de algo, no era el único que se identificaba con Chandler Bing. El comentario de «Yo soy igual a Chandler» se hacía recurrente, algo especial tenía aquella interpretación. 

Con el pasar de los años, un inglés aprendido a través de Monica, Rachel, Ross, Joey, Phoebe y Chandler; 10 temporadas repetidas hasta el cansancio y un actor que ha dejado este mundo y un vacío gigante en mí y otros fanáticos, creo que entiendo el por qué a tantos nos gusta decir que somos como Chandler Bing.

Por debajo del sarcástico y carismático personaje, hay una persona que no hacía más que ser un espejo de si mismo, escondiendo sus emociones para regalarnos risas, buenos momentos y un amigo de toda la vida. Detrás de Chandler Bing, siempre estuvo Matthew Perry, gracias a dios que siempre estuviste ahí Matty.

 

«El mejor trabajo del mundo»

Si alguna vez te preguntaste de qué se estaban riendo los 6 amigos protagonistas de Friends en aquella introducción en la ya icónica pileta, la respuesta es simple, de las bromas de Matthew Perry. Lisa Kudrow reveló que las carcajadas cuando estaban grabando aquella escena fueron reales, todas ellas generadas por una sola persona, el que nos hizo reír también a nosotros durante tantos años: Chandler Bing.

Matthew Perry siempre intentó hacer reír a su entorno desde que era muy pequeño. Fruto del divorcio de sus padres, los cuales estaban a lo suyo con trabajos muy ajetreados y vidas diametralmente distintas, «Matty», como lo llamaban sus compañeros de rodaje, sentía la necesidad de hacer reír más que a nadie su madre, quien llegaba a casa estresada de su trabajo todos los días.

 

 

Detrás de aquel joven tan histriónico había una historia de sufrimiento y dudas sobre sí mismo, sobre su relación con los demás, batallas contra la depresión y una personalidad adictiva que, a los 14 años, lo hizo probar el alcohol por primera vez. En su libro «Friends, Lovers, and the Big Terrible Thing», Perry explica lo que sintió la primera vez que probó el alcohol: 

 

«De esto es de lo que me estaba perdiendo. Así debe ser como la gente normal se siente todo el tiempo.

No tengo ningún problema. Todo se acabó. No necesito atención. Estoy siendo cuidado, estoy bien.»

 

En su escrito autobiográfico, Perry relata los pasajes más oscuros, pero también más alegres de su vida. Una que estuvo marcada por su propia mente jugando el papel de antagonista, forzándolo a recaer en las drogas y el alcohol, pero también transformándolo en uno de los personajes más queridos en la historia de la televisión. La propia Lisa Kudrow cuenta en el prólogo del libro que muchas personas se le acercaban a preguntarle cómo estaba Matthew, el cual se había mantenido alejado de las cámaras y las producciones audiovisuales.

La actriz que interpretaba a Phoebe, siempre daba la misma respuesta: «Creo que Matty está bien», lo cual no representaba la realidad del actor, con el cual muchas veces sus propios compañeros de elenco perdían el contacto debido a su solitaria y autodestructiva vida. Si hay algo que caracterizaba a Chandler Bing era esa relación inseparable a sus amigos, cosa que, a pesar de la distancia y la adversidad, compartía con Matthew, el cual al final de su autobiografía, como pie a una foto del elenco de Friends escribió: «El mejor trabajo y los mejores amigos del mundo».

En su libro, Perry busca, de manera valiente, constante y siempre sarcástica, contarle al mundo su experiencia. Fuera de todas las especulaciones, rumores y mitos que rodean a su figura, lo que buscó fue mostrar lo que era para él ser uno más de Friends, sin dejar de estar hundido como siempre lo había estado.

 

Matthew Perry junto a Jennifer Aniston en el set de grabación de Friends.

 

Desde su fugaz, pero apasionada relación con Julia Roberts, las personas que lo inspiraron, la primera audición para convertirse en Chandler y momentos en los que, a sus cortos 24 o 25 años, no veía salida de una vida de excesos, con la cual sentía que desilusionó a todos a su alrededor. Perry no dejó de luchar jamás, de rehabilitación en rehabilitación, de temporada a temporada. Todos sabían que había algo mal con aquel dulce, atrayente y carismático joven canadiense.

Matthew había decidió contar su historia desde la seguridad, desde el optimismo. Si bien admitió que las drogas y sus problemas mentales eran algo con lo que tendría que lidiar toda la vida, su biografía se cuenta desde un lugar de emoción, desde las ganas de querer seguir viviendo y entregándonos anécdotas preciosas sobre las etapas más felices y oscuras de su pasado.

Su amor no correspondido hacia Jennifer Aniston, el cual terminó en una de las amistades más fuertes de toda su vida, aquel momento en que pudo finalmente vivir de la actuación y también numerosas sobredosis que, según el propio Perry, debieron haber acabado con su vida.

Poner su vida en el papel no fue fácil, pero sí es una digna de tener en cuenta cuando nos sentemos a ver el fruto de su obra. Uno con el que seguimos riendo, admirando y para siempre querremos recordar. De la misma manera en la que queremos preservar la memoria de un amigo con el que desearíamos reír una vez más, a pesar de que ya no esté con nosotros.

 

«El mejor amigo de todos los tiempos»

La historia de la persona detrás de Chandler es un trágico, pero esperanzador relato de superación, abuso de sustancias y risas que esconden la realidad. Una con la que muchos a través de la pantalla conectamos, ya que en el fondo, nos hubiera gustado poder ser como Chandler Bing. La historia de Perry y la de su personaje no son muy diferentes: una difícil relación con sus padres, un miedo a la soledad, pero al mismo tiempo al compromiso, el humor y el sarcasmo como mecanismo de autodefensa.

 

 

Si todos los que veíamos Friends en algún momento nos identificamos con Chandler, es porque proyectarse en un personaje como este es realmente fácil. A todos nos gustaría tener su inteligencia y rapidez mental, su carisma, su humor; a todos nos gustaría ser como Chandler, porque todos alguna vez hemos sido una parte de Chandler.

A diferencia del resto de amigos, Chandler no es una caricatura, no es un casanova por naturaleza como Joey, no es el estereotipo de nerd dulce como Ross, no es consentido como Rachel, obsesivo como Monica, ni tiene aquella alma libre de Phoebe. Chandler es más natural, menos marcado, a simple vista el más racional de los 6. Ese amigo gracioso que puede ser la persona que nos llene de felicidad con su mera presencia. Todos queremos ser ese amigo, nos identificamos con el porque es una figura transversalmente distinta, bien desarrollada, con un rol que muta a través de las 10 temporadas.

Si Matthew Perry fue capaz de interpretar tan bien a su icónico personaje, es porque, realmente, él también quería ser como Chandler. Al igual que todos nosotros, también quiso tener su desenlace, encontrar el amor, aprender a abrirse, reír sin esconder y dejar de temer a lo que el futuro le pudiera deparar. Muchos de nosotros nos sentimos bien sabiendo que (por lo menos para mí) Chandler tuvo quizás el arco de crecimiento personal más significativo de todo el show, es por eso que cuando hacemos cambios positivos en nuestras propias vidas, nos identificamos más y más con el personaje.

 

Matthew Perry grabando una escena de la primera temporada de Friends

 

Para Perry, desgraciadamente, este cambio le fue imposible durante toda su vida. Para que Chandler Bing fuera ese personaje tan moldeable a través de nuestra propia realidad, Matthew Perry tuvo que dejar ir la idea de caminar hacia el bienestar de la mano de su propia interpretación. La pérdida de un actor tan relevante para millones en el mundo es trágica, pero nos deja con la tranquilidad de que su obra seguirá ahí para nosotros.

Cada vez que volvamos a Friends veremos a Matthew Perry como siempre quiso ser visto, alegre, sarcástico, perspicaz y capaz de crecer con el apoyo de sus amigos como una constante. Cuando veamos a Chandler Bing veremos a la persona que tanto nosotros, como el actor que lo trajo a la vida, siempre quisimos aspirar a ser de vez en cuando.

Para muchos de nosotros Friends es esa sitcom que vemos cuando todo se desmorona, cuando queremos desconectar, reír, reunirnos con nuestros amigos de toda la vida y olvidarnos del mundo, aunque sea solo por un momento. Matthew Perry siempre estuvo orgulloso de jugar ese papel en la vida de las personas, sin embargo, en una entrevista en la que habla sobre su muerte y como quisiera ser recordado, el actor declaró lo siguiente:

 

«He tenido muchos altibajos en mi vida. Todavía estoy trabajando en ello personalmente, pero lo mejor de mí es que si un alcohólico o drogadicto se me acerca y me dice: ‘¿me ayudas?’ siempre diré: ‘Sí, sé cómo hacer eso’. Lo haré por ti, aunque no siempre pueda hacerlo por mí mismo.

 

Me gustaría ser recordado como esa persona que a pesar de no saber como hacerlo yo, siempre traté de hacerlo con los demás».

 

Cuando escuché la noticia de que Matthew Perry había partido de este mundo, al igual que gran parte del planeta, me paralice. En aquel momento, aparte de echarme a llorar y quedar en shock, solo pude pensar en que quería hablar con una persona, mi papá. Con el paso del tiempo, gracias a Matthew Perry, Jennifer Aniston, David Schwimmer, Matt LeBlanc, Courtney Cox y Lisa Kudrow lo había logrado. Friends era uno de los tantos temas con los que nos conectábamos, y pudimos conocernos mejor el uno al otro.

Es por eso que recordé que jamás le pregunté cuál era su personaje favorito en la serie. Al comentarle la noticia me respondió rápidamente, casi sin darme tiempo para preguntarle: «Un final realmente triste. El mejor amigo de todos los tiempos».

 

Gracias Matthew Perry, gracias por ser Chandler Bing, gracias por ser tú. 

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