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Koji Kondo, compositor de Mario y Zelda, es inducido al salón de la fama de La Academia de Artes y Ciencias Interactivas

Koji Kondo ha sido responsable de inmortalizar sonoramente muchos recuerdos que hasta el día de hoy nos acompañan con el pasar de los años.

Esta semana se ha anunciado una instancia de reconocimiento enorme para uno de los pilares fundamentales en el éxito de Nintendo a nivel global, Koji Kondo. Puede que al pensar en pilares, todos tengamos en mente al legendario Miyamoto, al comprensivo y entrañable Iwata, el incansable y desenfrenado Sakurai o la nueva camada liderada por Koizumi.

Lo cierto es que La Academia de Artes y Ciencias Interactivas ha querido premiar a alguien que muchas veces ha sido ignorado, a pesar de sus grandes contribuciones a la compañía nipona.

Koji Kondo, compositor de las bandas sonoras de Mario y Zelda, será inducido al salón de la fama de la A.I.A.S, un mérito que viene a consagrar una de las carreras más importantes para la preservación cultural del videojuego en nuestras vidas como piezas para entender al mundo. 

 

Koji Kondo
Koji Kondo trabajando en Nintendo, creando la música para The Legend of Zelda Ocarina of Time.

 

Kondo partió en Nintendo en 1984, siendo uno de los primeros trabajadores de la compañía en ser contratado exclusivamente para el apartado sonoro. Antes de su llegada a Nintendo, la vida de Koji en su totalidad giraba alrededor de la música y los videojuegos.

Luego de pasar gran parte de su niñez y adolescencia estudiando música y jugando Space Invaders en algún arcade de Nagoya, Japón, Kondo se decantaría por estudiar planteamiento artístico en la Universidad de Artes de Osaka.

La carrera del joven aspirante a compositor no tuvo que esperar mucho para despegar, debido a que, al encontrar un anuncio de Nintendo en su universidad, Kondo solo postuló a esta opción, jugando todo su futuro por una posición que para él parecía de ensueño: crear los sonidos de los videojuegos que tanto amaba.

 

 

Luego de ser aceptado, trabajaría en títulos como Punch-Out! Y Devil World. No sería hasta 1985 que Koji se encargaría al completo de su primera banda sonora, la de un videojuego independiente, pequeñito y hoy en día de nicho, un tal Super Mario Bros, no sé si les suena, probablemente no.

Con los sonidos del fontanero más famoso del mundo bajo su nombre, el reconocimiento fue inmediato, ganando la confianza de la empresa, quien lo premiaría con otro título pequeño, modesto, con algunos fans alrededor del mundo, tampoco tantos, The Legend of Zelda o algo así.

 

 

Ambas sagas serían musicalizadas por años por un compositor pocas veces visto, uno que se distingue como de los más icónicos en la industria, viéndose relegado a una posición secundaria en comparación a nombres como Miyamoto, Iwata y los gigantes de Nintendo.

Teniendo en cuenta el calibre de talento que ha pasado por los pasillos de la compañía, este hecho podría empezar a hacer sentido. Esta premiación llega para recordarnos que si hablamos de marcar a generaciones, hay pocos que puedan equipararse a Koji Kondo y el fruto de su obra que hasta el día de hoy resuena en nuestros oídos y, por sobre todo, en nuestros corazones.

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