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Las 5 mejores películas de Florence Pugh

La actriz británica, Florence Pugh, cumple 28 años y para celebrarlo queremos recordar sus 5 mejores interpretaciones en la gran pantalla.

Con tan solo 28 años, Florence Pugh es una de las actrices con más talento y reconocimiento en el mundo entero. Comenzó su carrera con el aclamado filme dirigido por Carol Morley, The Falling, estrenada en 2014. Desde aquel papel en el que compartió pantalla con Maisie Williams, «Miss Flo» no ha parado de demostrar su calibre interpretativo, variando en cada rol y entregándonos un envidiable abanico de personalidades.

Hay pocas actrices como Pugh, eso lo sabe bien la directora de Barbie, Greta Gerwig, quien se encargó personalmente de ofrecerle el papel de la legendaria figura escrita por Louise May Alcott, Amy March, en la cinta del 2019, Little Women. Refiriéndose a Florence, Gerwig siempre ha tenido palabras de elogio, definiéndola en una entrevista para Backstage de la siguiente manera:

 

«Tiene la palabra estrella de cine por todas partes, pero también es una actriz de carácter, que es el mejor tipo de estrella de cine”.

 

Robándose las miradas de sus compañeros de trabajo, la crítica y varios fanáticos alrededor del mundo, Florence Pugh el día de ayer cumplió 28 años, los cuales ha aprovechado para transformarse en una de las mujeres más importantes en la industria cinematográfica. Aquí te dejamos 5 películas que son prueba viviente de su altísimo y variado talento.

 

Fighting With My Family (Stephen Merchant)

 

 

Saraya Jade Bevis es una persona que muchos conocerán por su nombre de luchadora en la WWE, Paige. En la cinta estrenada el año 2019, la vida de la deportista fue retratada por Florence Pugh bajo la dirección de Stephen Merchant y la producción de alguien que a lo mejor les suena de nombre, un tal Dwayne «The Rock» Johnson.

La cinta cuenta todo el camino de Paige hasta convertirse en campeona de la WWE, sin embargo, lo hace con humor y un alto conocimiento sobre el mundo del wrestling, separándose con creces del resto de producciones bajo el sustento creativo de la compañía de Vince McMahon. Fighting With My Family nos muestra a una Florence con la capacidad de sostener a la producción por su facilidad de pasar del humor al drama casi instantáneamente. 

Teniendo en cuenta que Paige, tanto en su vida personal como a lo largo de su carrera, es una de las luchadoras más interesantes de analizar por su turbulenta vida, que Pugh haya logrado una interpretación tan enganchante, habla mucho sobre la actriz británica. 

 

 

The Wonder (Sebastián Leilo)

 

 

Hay algo entre Florence y las películas de época. La última prueba de la habilidad que posee la actriz sobre este tipo de producciones, viene desde la dirección de un chileno, el realizador Sebastián Leilo (Una Mujer Fantástica, Gloria). En esta pieza que retrata la vida de una joven irlandesa en el año 1862 quien, aparentemente, puede sobrevivir meses sin comer, con una enfermera que se interesa en el caso y trata de llegar al porqué de esta situación, siendo esta última interpretada por Pugh.

The Wonder es capaz de mostrar una premisa bastante bizarra con una escritura sobresaliente, actuaciones palpables y convincentes. Una obra creada desde el estudio de personajes, la intención de ser más que su presentación y poco a poco ir adaptándose a una historia oscura, lográndolo gracias al personaje de Florence, el cual vislumbra misterio e inocencia sin dejar de ser una perturbante representación de algo tétrico.

 

 

A God Person (Zac Braff)

 

 

Si hablamos de estudios de personaje guiados por la tragedia, se me ocurren pocos ejemplos mejores que A God Person. Más allá del resultado, el proceso de tener a Morgan Freeman como compañero de set, no debe ser fácil para una joven actriz, sin embargo, la británica hace parecer que sí lo fue.

La historia de cómo la vida de una joven, luego de un desafortunado y catastrófico evento, se ve cuesta arriba con adicciones y problemas psicológicos de por medio, puede parecer una simple a primera vista. Para sorpresa de pocos en este punto, la capacidad de Florence para crear lazos que se sienten genuinos y llenos de sentimentalismo con Freeman, no deja de ser sorprendente.

La naturalidad con la que se le da vida a un guión sutil, pero efectivo y una composición visual sobria; es la razón por la que el peso de la obra recae en sus actuaciones, las cuales, tanto Morgan como Florence, logran transformar en una fuente inacabable de empatía y sufrimiento entre líneas.

 

Little Women (Greta Gerwig)

 

 

Antes he dicho que hay una relación estrecha entre Florence Pugh y las piezas de época, la prueba más grande de esto (a pesar de que The Wonder, Lady Macbeth y Outlaws King están bastante bien) es sin duda alguna Little Women de Greta Gerwig. 

Amy March ha sido incomprendida varias veces. En muchas ocasiones presentada como una antagonista o acoplada bajo la sombra de su hermana Jo March, Amy no ha recibido el trato que se merece debido a su gran trasfondo como una mujer compleja, poderosa y valiente. Si algo ha logrado la unión de Gerwig con Pugh, es entregar una versión del personaje escrito por Louisa May Alcott mucho más humana, con matices, aspiraciones y una historia más allá de lo superficial. 

No es casualidad que una de las frases que recordamos con más cariño sea la proclamada por Amy, aquella que dice: «Quiero ser grandiosa o nada». Si momentos como estos se han quedado en nuestras cabezas, es en parte por el talento de una Florence Pugh desatada, sabiendo entender el paso del tiempo y de los cambios, dejando en el camino un aporte gigante a una pieza que irradia carisma y pasión por todos lados.  

 

Midsommar (Ari Aster)

 

 

Probablemente, nadie se escandalice por esto, pero Midsommar es bastante perturbadora. Ciertamente, no sé que esperábamos, es una película de Ari Aster, alguien que muy bien de la cabeza no está.

Más allá de la sanidad mental de su director, para muchos Midsommar fue su introducción a la carrera de Florence Pugh, con un papel quizás igual de aterrador que su premisa. A diferencia de muchos otros actores, demuestra un temple y suavidad actoral hipnotizante, una plenitud por lo que no se ve y lo que sabemos que está ahí, acompañándonos por la compleja y macabra trama.

En un mundo lleno de actores con la capacidad de gritar, escandalizarse y explotar en la pantalla (si DiCaprio, te estoy hablando a ti), Florence Pugh demuestra que las sutilezas y la pureza de una expresión facial, pueden y seguirán siendo igual o más efectivas que las rimbombantes muestras de emotividad.

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