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Las cartas de Greta Gerwig para conseguir la música de Lady Bird

A 6 años del debut de Greta Gerwig como directora, Lady Bird sigue siendo una representación emocional y fidedigna del proceso de crecer, las relaciones entre madres e hijas y una prueba de que se puede seguir haciendo cine desde lo mundano y personal.

Sacramento es una de las ciudades más tranquilas y normales en los Estados Unidos. Una población de alrededor 525 mil habitantes, un río que es atravesado por el turístico Tower Bridge y muchas casas que parecen darle gran importancia al color y la estética de lo genérico. En Sacramento también nació una escritora pionera en la nueva ola del periodismo, más interconectada con la ficción.

Autora de The White Album y The Magical Year of Thinking, Joan Didion fue sin duda alguna una inspiración para muchos alrededor del mundo, pero también para aquellos en su ciudad natal.

Quizás para algunos que crecieron en aquel estado alejado de las grandes metrópolis, la frase que Didion usó para describir a su lugar de nacimiento tenga poco y nada de sentido, sin embargo, para alguien en particular siempre significó una fuente de inspiración enorme a lo largo de toda su vida.

«Cualquiera que hable del hedonismo californiano nunca ha pasado una Navidad en Sacramento». Fueron las palabras pronunciadas por Didion que ayudaron durante mucho tiempo a la directora de la carta de amor más grande que se le ha hecho a Sacramento en el cine jamás, sí, por supuesto que hablo de Greta Gerwig.

 

Lady bird
Greta Gerwig en la Premiere de Lady Bird en el Tower Theatre de Sacramento. Fotografia por: Wes Davis

 

Lady Bird aún resuena en muchas personas como una de las películas más transversalmente identitarias creadas en los últimos años. Su directora revela grandes pasajes de su propia vida en Sacramento a través de las vivencias de su protagonista, interpretada por Saoirse Ronan.

Disecar lo que es o no real en Lady Bird es una tarea titánica por la cantidad de material autobiográfico que existe en la cinta. Sin embargo, la música de la película es una de las más grandes pistas sobre la personalidad de Gerwig impregnada en su obra.

Desde Justin Timberlake, hasta Dave Matthews, todas y cada una de las canciones que aparecen en Lady Bird fueron conseguidas por su directora a través de particulares cartas dirigidas a sus autores escritas a mano y con palabras que nos ayudan a entender por qué, a 6 años de su estreno, la cinta sigue siendo un reflejo tan fidedigno del proceso de crecer y madurar.

 

Cry Me A River (Justin Timberlake) 

Uno de los artistas que más representa a los 90s es sin duda alguna Justin Timberlake. Greta, habiendo crecido en aquella época, entendía que poner una canción de dicho artista era esencial para representar aquel periodo en el que se basa la cinta. La entonces debutante directora, escribió al artista con palabras que vienen desde la más pura humildad, pero también fanatismo con este primer párrafo:

 

«Quiero decir, ¿Qué puedo decir? Eres Justin Timberlake. Fuiste la banda sonora de mi adolescencia.

 

Tu ascenso se correspondió con mi pubertad muy incómoda. Entre NSYNC y tu trabajo en solitario, cada año de mi crecimiento estuvo definido por tu sonido. Prácticamente no sería una adulta sin ti».

 

Greta también le confesaría a Timberlake que su disco «Justified» fue el primer CD que compró jamás. Al escuchar una canción del disco en la cafetería de su escuela, Gerwig necesitaba escuchar el material completo, por lo que, después de la escuela, corrió hacia una disquería local en la que compró tanto el casete como el CD, debido a que el auto de su padre no tenía un reproductor moderno.

Para ella era necesario comprar ambas versiones, una para disfrutar en él con su familia y la otra para deleitarse en la intimidad de su habitación. Esta anécdota la ayudaría a conseguir los derechos de «Cry Me River», tema que ella misma definiría como: «una canción que de inmediato te hace sentir cool y sexy cuando la escuchas».

 

 

Hand In My Pocket (Alanis Morissette)

La siguiente carta escrita por Gerwig fue dirigida a una de las cantantes más influyentes de su adolescencia, la intérprete de pop rock Alanis Morissette. En este escrito, la futura directora de Barbie, se acerca con respeto a la artista contándole su conexión con su música y como la canción «Hand In My Pocket» tenía relaciona con una divertida anécdota de cuando era una niña:

 

«Escuché “Perfect” una y otra vez en mi living, memoricé las letras y sentí que estaba escrita para mí. Recuerdo que llevé ese cassette a una pijamada donde todas reprodujimos nuestras canciones favoritas.

 

Yo puse “Hand in my pocket” porque mi madre me dijo que “Perfect” podría ser muy densa para una pijamada de 5 grado».

 

En la carta, Gerwig le explica a Morissette que Saoirse Ronan le confesó que para su primera película, con tan solo 13 años, tuvo que cantar «Ironic», otro tema de Alanis, por lo que, tanto para la actriz como para la directora, poder contar con la canción sería un gran triunfo personal.

Para finalizar, Gerwig le agradece a la artista por algo en particular. Al cerrar la carta, la directora escribió: «Muchas gracias por considerar esta solicitud, y gracias por toda la música que hizo. Lograste que muchas chicas sintieran que podían hacer lo que quisieran».

 

 

Crash into Me (Dave Matthew)

La última carta fue dirigida a Dave Matthew. Al igual que las anteriores, se cuenta una anécdota relacionada con el artista que se remonta a uno de los primeros conciertos a los que la directora asistió en su vida. En aquella tierna revelación, se revela la conexión que tuvo la música de Matthew en la temprana vida de Gerwig, aspecto que quiso plasmar en Lady Bird expresado de la siguiente manera:

 

«Hice que mi padre me llevara a ver a su banda presentarse cuando vinieron a Sacramento. Después de aquello apagaba todas las luces de mi habitación, me acostaba en el suelo y ponía “Before These Crowded Streets” en loop e imaginaba que era como estar enamorada, en un viaje de carretera, tener una aventura salvaje, crear arte, ser una persona en el mundo.

 

Creo que cuando se es adolescente, la música es la forma en la que imaginas el futuro. Siempre pareciera que la vida ocurre en otro lugar y, definitivamente, no a uno. A través del arte, se intenta conectar con un mundo más grande».

 

Gerwig solicitó la canción «Crash into Me», la cual consiguió para ser usada en una escena que plasma el desamor a través de los recuerdos, debido a que, para la directora, es «la canción más romántica creada jamás, siendo una pieza sincera, tierna y épica». La última parte de la carta describe ese sentimiento de poder rebobinar el tiempo y decirle al tú de 16 años las cosas que le están sucediendo al tú de la actualidad.

Gerwig lo expresó diciendo que si le contara a su yo de aquella edad lo que le está sucediendo no le creería, sin embargo, la Greta de 32 años tampoco se lo termina de creer.

 

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