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Polémica narcocultura: Un género urbano perseguido por el desconocimiento social

La narcocultura se ha tomado la agenda pública, generando debate y nuevos proyectos de ley que cerca de solucionar el problema, siguen invisibilizando realidades de nuestro país

Durante estos últimos días, la «narcocultura» se ha posicionado como uno de los temas principales en el debate público chileno. Todo esto, debido a una columna de opinión donde Alberto Mayol pone en tela juicio la participación de Peso Pluma en el Festival de Viña del Mar. Y aunque este hecho ya tuvo su desenlace, las repercusiones políticas no tardaron en aparecer y un nuevo proyecto de ley ha generado un gran revuelo en el panorama de la música urbana.

Para ser más específicos, Joanna Pérez Olea -Diputada del distrito 21 de la región del Biobío- presentó un proyecto de ley que evitaría la participación en eventos y conciertos masivos de artistas o grupos que promuevan la narcocultura. De la misma forma, tampoco podrían presentarse en eventos financiados por recursos públicos, siendo mencionados como ejemplo: Pablo Chill-E, King Savage, Jere Klein y Cris Mj.

 

Narcocultura - Tema polemico
Fotografía por Parlante.cl – Cris MJ en Movistar Arena.

¿Qué nos da a entender toda esta situación? Desde nuestro punto de vista, que existe un claro desconocimiento por parte de la diputada sobre el Chile real. Pues, los artistas cantan la realidad que se vive en las poblaciones y en los territorios que han sido invisibilizados históricamente. Nuestro país, en la actualidad, vive bajo un importante aumento del crimen organizado y es sumamente importante tenerlo en cuenta, pero el tipo de foco que se quiere entregar es totalmente el incorrecto. Este es un problema a nivel Estado y debe ser confrontado de manera correcta… no de esta.

Con el asunto en la palestra, era la oportunidad perfecta para presentar medidas al hueso y se decidió optar por algo innecesario. Planteando este nivel de censura, no estamos atacando el meollo del asunto, solo se continúa evitando una realidad que no se quiere asumir. Y de paso, se está dañando fuertemente un género urbano que hoy está triunfando como nunca antes.

Y es que ante las dificultades propias que ha traído un sistema desigual, estos jóvenes han sabido salir adelante mediante el esfuerzo y el desarrollo de las artes, generando algo muy importante, motivación entre sus pares. En las poblaciones y los lugares olvidados por Chile, la gente no quiere ser un narco, quieren ser cantantes, ¿gracias a proyectos del gobierno? No, gracias a los mismos jóvenes que salieron de las poblaciones cantando sus vivencias.

 

Gino Mella, artista urbano presentándose en la Expo Quillota – Fotografía por: Oscar Cortés

Obviamente, hay mucho que criticar hacia el género urbano. Al sol de hoy, algunas letras continúan siendo machistas y sexistas. De la misma forma, algunas entregan un mensaje equivocado para los menores de edad. Este es un hecho que no puede ser dejado de lado en este debate y que necesita profundización, pero también se debe entender que esto tiene todo un peso educacional que tampoco ha logrado trabajarse correctamente.

Pese a todo, nuestro género urbano ha cambiado con el paso de los años. Sin duda, se ha aprendido y se ha mejorado en diversos aspectos gracias a cambios en la consciencia social colectiva, pero no gracias a cambios estructurales por parte de los gobiernos. ¿Todavía se puede mejorar? Sí, todavía el género está en deuda con muchos elementos que deben mejorarse.

Ahora bien, es realmente fácil entender que las expresiones artísticas exponen realidades, aunque algunos políticos no logran comprender esto y quieren aprovechar la situación para mostrarse como los héroes de la justicia social. Y acá está el gran problema, ¿cómo esto no va a generar rabia entre los adeptos a la música urbana? Se está criminalizando de una manera terrible, pero al otro lado una exalcaldesa se va con arresto domiciliario por robar 30 mil millones de pesos.

 

Fotografía por Parlante.cl – Concierto de Jordan 23 en el Movistar Arena

La censura que se está planteando, a su vez, es sumamente peligrosa, ya que -como dijo la ministra, Camila Vallejos- sabemos dónde empieza, no sabemos dónde termina. Este, podría llegar a ser el primer paso para censuras cada vez más indiscriminadas y guiadas por el desconocimiento, lo que significaría un daño inmenso para la libertad de expresión.

Y aunque quizás insista en lo mismo, también es importante entender que la masificación de la música urbana trae consigo una voz de realidad. En ese sentido, es fundamental atenderla, comprenderla y trabajar con las herramientas adecuadas para mejorar lo que no se está viendo -o lo que, en verdad, no se quiere ver-.

Por su lado, reiteradas veces se ha podido notar la búsqueda del bienestar social por la mayoría de los artistas del movimiento. Pero, su voz de realidad también tiene que ser más consecuente con sus actos. El mostrar, por ejemplo, armas en videos, solo genera más posibilidades de que menores de edad crean que esto es bueno, cuando no lo es.

Aun así, yo soy fiel creyente que el género urbano es capaz -si se ponen de acuerdo- en dejar de mostrar armas en videos. El mensaje, quizás, seguirá siendo el mismo, porque la realidad que se vive en las poblaciones es violenta, pero ya eso genera un gigantesco cambio.

 

 

Sin duda, todo este proyecto de ley demuestra -una vez más- lo desconectados que viven algunos de la realidad de nuestro país. Aquí, ya no queremos más políticos populistas, queremos más jóvenes cantantes como Pablo Chill-E, quien carga un fuerte compromiso social y que junto a la Coordinadora Social Shishigang han demostrado como se debe trabajar con las juventudes. Un trabajo que debería ser admirado por las autoridades.

Hoy más que nunca, Facts y My Blood tienen un sentido increíble ante la persecución que se ha creado alrededor de la música. La meta de lo urbano es salir adelante y, en ese camino, ayudar a todos los posibles, no generar delincuencia como algunos quieren hacerlo ver.  Lo que se busca es una oportunidad, una que el sistema no ha ofrecido y que se ha logrado gracias al esfuerzo, no dejemos que desaparezca.

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