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REC 2024 Día 2: Un cierre de catarsis y ruido

El festival gratuito más grande de Chile, REC, llegó a su fin con una explosión de sentimientos y catarsis emocional

Luego de una histórica presentación de Los Bunkers, batiendo el récord de asistentes en un festival REC, creo no ser el único que asistió al segundo día con ganas de relajarme un poco más. Luego de tanto caos era el camino correcto; considerando que el reggae y el indie rock fueron las grandes estrellas de la jornada, al parecer esa era la idea en Conce.

Y así fue como se desarrolló gran parte de la jornada con un aire de respiro y relajo totalmente pleno. Las primeras bandas comenzaron a salir y Yakuza 300 se llevaron muchas miradas, la banda de pop-punk con raíces estéticas en la cultura japonesa, hizo saltar a los asistentes que venían llegando, siendo una de las sorpresas más grandes para nosotros en aquellas primeras horas del festival. 

Cianuro, a la misma hora en el Vans Stage, repleto durante casi todo el día, puso la cuota de agresividad que en la jornada anterior había sido plantada por Larrea Trip y Rama. Una presentación enérgica y violenta en expresividad. Una dualidad con lo que ocurría en el Teatro Biobío, en el cual Caleuchistico se encargaba de crear una sonoridad recatada, resguardada y siempre disfrutable.

A pesar de que el día se desarrollaba con gran rapidez, esa nube que estuvo presente en gran parte del primer día de que venían Los Bunkers, al no estar presente, dejó respirar al Parque Bicentenario. Como dándole un cierre a esta primera última sección del festival, Masquemusica, tomó el escenario con esa fuerza vocal y performativa que siempre ha sido su sello.

REC 2024, Congreso en el Entel Stage. Fotografía por Martin Pérez Alfonso.

Con esto, la recta final estaba abierta, si alguien debía encargarse de ser el principio del final, estos debían ser Congreso. Unos consagrados que sin importar las épocas, los años y el tipo de público, tiene sus raíces esparcidas por todo nuestro país y, en la cuna del rock, no podía ser más obvio. 

Desde ahí, en todos los escenarios, se vivieron experiencias variadas. Mientras Congreso hacía lo suyo en el Entel, Godwana dejaba la grande en el Escudo, al mismo tiempo que Easykid inundó al Vans Stage al en la darkera. Tres espectáculos que demostraron no solo la entrega del público, absoluta por lo demás, sino que la variedad absoluta de un festival tan transversal como este. 

 

REC 2024, Easykid en el Vans Stage. Fotografía por Martin Pérez Alfonso.

Por momentos, parecía que Easy podía mover al público de lado a lado con unas pocas palabras, al mismo tiempo y al otro lado del Parque, Godwana no paraba crear una sensación de plenitud netamente inmersiva. Para eso de las 6 de la tarde, Cami, la cuota de pop tomaba el escenario y sencillamente brillo como la estrella que busca ser. 

Más allá de su voz única y perceptible por todas las sensibilidades; su espectáculo y el concepto casi teatral de su puesta en escena demostraron un deseo por cubrirse a sí misma en una mística de misterio y arriesgar por una propuesta algo más allá. Todo esto llegó a su punto más álgido cuando cantó la canción que pocos pensaron que cantara, pero por Concepción se hacen excepciones. “Pequeña Rosa” nos hizo llorar, sí, me incluyo. 

 

REC 2024, Cami en el Entel Stage. Fotografía por Martin Pérez Alfonso.

A este paso quedaba poco que remarcar. Lo de UB40, en colaboración con Ali Campbell fue coreado por miles, los cuales detrás de la máscara del reggae se dejaron ir, a la espera de la emotividad más dura y catártica, una que venía desde La Plata y se ha estancado en el corazón de muchos.

El Mató a Un Policía Motorizado fue el cierre perfecto para el vendaval de intenciones y propuestas sonoras que colmaron los oídos penquistas. Quizás no fue el caos absoluto de Los Bunkers, no buscaban serlo, no lo necesitaban. Lo de El Mató, y su eterno Santi, va más por llevarnos a la catarsis, relegarnos a un segundo plano, poniendo en el foco a nuestras experiencias, desilusiones y crisis; sacarlo en lo más profundo del indie rock, uno de los más melancólicos, de los más enriquecedores, de esos que están “más o menos bien”. 

 

REC 2024, El Mató a Un Policía Motorizado. Fotografía por Martin Pérez Alfonso.

El REC, aquel domingo, fue simplemente una ilusión para los ojos de los que aman a la música que los haga sentir. Sea reggae, trap, metal, indie o folk, al sonar de El Mató a Un Policía Motorizado, Rock en Conce se consumió en un nostálgico anhelo por volver a reunirnos, en un futuro, en una ciudad mágica, estoy seguro qué volveremos a hacerlo.

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