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Sea of Stars: Un clásico instantáneo

Un RPG clásico, con sensibilidades modernas y una magia que lo convierte en uno de los grandes juegos del 2023.

Cuando era un niño no salía tanto a jugar a la calle. Veía desde mi ventana a los otros niños juntarse, llamar a sus respectivas casas, hablar, reír y emprender un viaje hacia donde mis ojos ya no lograban ser útiles. 

Con el tiempo asumí que la plaza de la esquina era el destino y jugar fútbol la misión, sin embargo, por mucho tiempo me quedé pensando hacia dónde iban y porque volvían tan exhaustos. Quizás mi mente educada por una PlayStation 2, fuera la culpable de que, dentro de mi imaginación, mis vecinos tuvieran grandes aventuras de las cuales yo no formaba parte. 

Hoy en día, me cuesta recordar aquellas desatadas imágenes mentales que tenia al pensar hacia dónde irían, esos pensamientos mágicos que partían desde simplemente ir a comprar un helado, hasta misiones secretas donde el peligro de ser descubiertos estaba a la orden del día. Ellos eran un grupo de amigos, 5 o 6 compañeros que se iban por el mundo a correr y disfrutar, o por lo menos, así lo veía yo.

Sea of Stars me ayudó con algo en particular. Me ayudó a recuperar esas visiones que tenia a los 7 años, a ser parte de este grupo de amigos que veía por la ventana mientras jugaba con la consola. A conocer una aventura de verdad, una con el aura de un clásico, una que no tiene miedo a pararse de tú a tú con los grandes de su género. A diferencia de mi, el cual sí tuvo miedo de salir de su casa y vivir esas aventuras en la vida real. 

 

Dejarte enamorar por lo clásico, sin dejar de estar en el presente  

 

Mapa del mundo de Sea of Stars, Sabotage Studios. 2023

 

Mis pensamientos tenían lugares geográficos fotorrealistas, altas montañas, puertos en los que comerciar y montañas que conquistar. Si me hubieran dicho hace más de 15 años que la realización de mi paranoia infantil generada por la vergüenza de salir a jugar a la calle sería un hermoso pixel art, probablemente hubiese dudado. Hoy en día, no podría estar más de acuerdo.

Esta más que claro que lo primero que nos llama de Sea of Stars es su apartado visual. Una preciosa propuesta pixel art que coquetea con el diseño en 2D de su mundo, escondiendo pasillos y escaleras con fondos detallados hasta lo enfermizo. Su diseño de arte es sublime no solo por ser extremadamente bonito, lo es porque es funcional a su filosofía del descubrimiento, a sus niveles y escenarios no del todo complicados, pero en los cuales el simple hecho de caminar por ellos se transforma en una delicia. 

La belleza artística de Sea of Stars respira buen gusto. Espacios que juegan con las perspectivas, un diseño de vestuario que logra representar de manera perfecta los diferentes terrenos, habitantes y zonas que visitamos; estructuras y propuestas arquitectónicas que sorprenden no por simplemente verse bien, sino que también por dar esa continuidad temporal que necesitan todas las historias que buscan ser un largo viaje entre amigos.

Esto no debería ser una sorpresa si estamos hablando de los creadores de The Messenger, otro título que domina a la perfección la funcionalidad del espacio con la intención de crear imágenes, planos y niveles que no envejezcan junto al paso del tiempo. Ese es finalmente el resultado de un buen pixel art, no lograr marchitarse ante el paso del tiempo. No es casualidad que hasta el día de hoy recordemos icónicas postales de Golden Sun, Final Fantasy VI y por supuesto del más grande referente de esta obra, el eterno Chrono Trigger. Al igual que ellos, Sea of Stars difícilmente pueda envejecer visualmente.

Puede que lleguen nuevos títulos con temática pixel art que nos deslumbren con sus propuestas, sin embargo, si de aquí a dos, cuatro, ocho o hasta quince años decidimos que es hora de darle una vuelta más al título desarrollado por la gente de Sabotage Studios, seguiremos quedando con la boca abierta, alabando la preciosidad que tenemos frente a nuestros ojos.

El setup de la historia es el de cualquier otra. Una aldea y un grupo de amigos con muchas ganas de viajar por el mundo. Pensemos en Kingdom Hearts 2 y los paseos de Roxas con sus camaradas por Twilight Town. Esos primeros pasos por la Plaza Leene de Chrono Trigger, o esa calidez de volver a Nibelheim en Final Fantasy VII. 

 

 

Al igual que todos los juegos que acabo de nombrar, Sea of Stars tiene ese elemento especial que comparte con sus predecesores, personajes que desde el minuto 1 se muestran como carismáticos, alegres y los cuales eres capaz de defender a capa y espada. La historia va a fuego lento y no se detiene a explicar las reglas de su mundo, opta por mostrarlas a través de los ojos de sus propios protagonistas. Lo que nos entrega para aliviar esta formula un tanto confusa, es un ritmo constante, de la mano de mecánicas que sirven para modernizar un género que ya ha tratado de reinventarse en más de una vez.

Ya sea a través de un estilo fresco y dinámico como el de Persona 5, con tintes de glamour y la intención de ser más que una lavada de cara; el estilo híbrido de Final Fantasy 7 Remake, el continuismo de Pokemon o, yendo a probablemente el juego más importante de este año, la maestría que alcanza la complejidad de Baldur’s Gate 3. Decir que el combate por turnos ya no vende o ha quedado obsoleto no deja de ser uno de los discursos menos elocuentes cuando de leer el panorama interactivo se trata.

Este dinamismo mecánico va más allá de ciertos gimmicks que hacen de su sistema de combate uno fresco dentro de su estoico pasado. Es valorable este esfuerzo de cara a modernizar y entregarle dinamismo al combate debido a que, durante las casi 50 horas que dura el juego, la gran parte de ellas la pasaremos precisamente haciendo eso, combatiendo. 

Hay muchas maneras en las que Sea of Stars logra este vuelco mecánico, una de ellas es incorporar elementos como el timing (de la mano de un buen parry) la rapidez, los turnos dinámicos y finalmente un combate que no busca entenderse a sí mismo como un obstáculo que superar, sino más bien como un sistema disfrutable, simple, fácil de entender, pero que ofrece complejidad a la hora de ser dominado.

La obra de Sabotage Studios brilla cuando es capaz de tomar a sus referentes y servirles tributo con una sensibilidad moderna y un gran entendimiento de la estética. Una oda a lo clásico que se transforma en una deconstrucción de aquella idea que en algún momento parecía reinar en la industria. Esa idea que decía que los turnos estaban a la baja, rozando la muerte, quedando relegados a un fenómeno de nicho, lo cual Sea of Stars, al igual que otros antes que el, vuelve a dejar como una critica sin mucho fundamento. 

Fuera de lo que se pueda decir sobre el lugar que ocupa la acción por turnos en la actual industria del videojuego, lo cierto es que el juego enamora a cada paso que das. Es difícil dar a entender lo que se siente ir conociendo a todos sus personajes. Sentir la calidez y inocencia de Garl, la dulzura y constante emoción de Teeks o simplemente apreciar a los habitantes de un pueblo el cual tiene problemas que necesitan una solución y es allí donde estas refrescantes personalidades entran en juego.

Separarte de estos personajes una vez finalizado el título es difícil debido a que están escritos con tanta pasión y cariño que traspasan a lo que estamos jugando, transformándose en seres realmente complejos, siendo más que tan solo motivaciones para avanzar la trama. Aquellas motivaciones en Sea of Stars se basan en seguir pasando tiempo con ellos, conocer el mundo a su lado y sentirlos como un grupo de amigos, como aquellos a los cuales miraba desde mi ventana mientras un juego de Playstation 2 me esperaba en la televisión.

 

El Chrono Trigger de las nuevas generaciones

 

Sistema de combate de Sea of Stars.

 

Antes he hablado de sus sistemas y mecánicas, los cuales son esenciales ya a que ver a estos personajes en acción es quizás igual de atrapante que verlos interactuar entre ellos. El juego tiene ciertas ideas que, una vez presentadas, se mantienen como una constante en el combate. Esta sensación de progreso natural se mantiene durante toda la experiencia, de la mano de unos enemigos que van escalando con tu nivel, creando una experiencia dinámica y siempre desafiante.

En un RPG de toda la vida siempre hay formas de simplemente romper el sistema de enfrentamientos y todo en tu camino. Ya sea juntando materias con la posibilidad de desnivelar las situaciones a tu favor, árboles que te permiten combinar habilidades simplemente demasiado poderosas, o mas fácil aun, farmeando experiencia como un demente durante horas (no los juzgo, todos lo hemos hecho alguna vez).

En Sea of Stars esto no parece necesario debido a la flexibilidad de su combate. Esta generosidad mecánica comienza con lo más básico del mundo: la manera en la que recuperas energía para activar tus ataques especiales.

En muchos juegos de rol por turnos, la cantidad de energía de este tipo (también conocida como maná) solo es capaz de recuperarse con pociones o habilidades, muchas veces muy avanzadas, las cuales regeneran un porcentaje de energía, en Sea of Stars, la situación es algo es distinta sin tampoco ser anómala. Lo que busca no es penalizar, busca que, a través de diferentes ataques ligeros, puedas recuperar maná para seguir probando combinaciones, las cuales son muy importantes si lo que quieres es tener una ventaja constante sobre tus enemigos.

 

 

Al no penalizar, lo que se logra es crear libertad, la cual jamás llega a ser aburrida debido a que el ritmo de los encuentros es frenéticos, tanto así que ni siquiera la caída de un personaje es un obstáculo, ya que, al pasar de un número específico de turnos, este vuelve a la acción con la barra de vida hasta la mitad y listo para ser utilizado como si nada hubiera pasado.

Una simplificación mecánica que consigue crear un loop jugable atrapante sin jamás llegar a ser frustrante, permitiendo que ese momento en que se domine termine siendo tan natural como el caminar por las preciosas zonas del mapa.

Sin dejar de ser un RPG por turnos a por antonomasia, es capaz de entender las limitaciones que este tipo de juegos puede tener en ciertos usuarios menos acostumbrados a estas experiencias. Por lo anterior, y muchos otros detalles, Sea of Stars es un clásico moderno, uno que con la voluntad latente de serlo, aferrándose a los referentes históricos del genero, logra ser el Chrono Trigger de su época, tanto por intenciones, como por resultados.

Igual de importante que es el combate en los RPGs de corte más clásico, todo el que haya probado uno alguna vez, sabe que los puzzles pueden ser igual de memorables. Ya sea por nivelar el ritmo a través de una invitación para confiar en tu instinto o con imborrables dolores de cabeza que no se olvidan fácilmente (sí templo del agua de Ocarina of Time, te estoy hablando a ti).

La simplificación mecánica de Sea of Stars a la hora de combatir también se transporta a sus puzzles, los cuales, bajo esta filosofía de que menos es más, quizás para algunos no terminen de encajar como si lo hace el combate. Los desafíos de que se presentan no son demasiado complicados, lo que se busca es la intuición reaccionaria e inmediata más que estar comiéndote la cabeza preguntándote dónde encontrar cierta llave o cómo abrir una puerta sellada por los siglos de los siglos.

Aquella nostalgia de un pasado viviente que representa Sea of Stars, es palpable incluso en la manera en cómo exploras y pasas de una parte del mapa a otra. Al más puro estilo de Chrono Trigger (perdón por seguir sacándolo a colación, es que se parece mucho) la interconexión entre lugares explorables es tan fácil como ver a los diminutos personajes caminar de zona en zona. Una formula que funciona igual de bien y orgánicamente a como lo hacía hace más de 20 años. 

 

 

Arte conceptual de Valere, Zale y Garl

 

Detalles como estos nos revelan no sólo a sus referentes, sino que pretenden hacer con ellos. En este caso la respuesta se encuentra en averiguar como tomarlos para poder impulsar la aventura de Valere y Zale a través de el motor de la nostalgia, terminando por crear un clásico para las nuevas generaciones.

Quizás sea por su asombrosa y cálida banda sonora, por sus personajes entrañables o simplemente porque es así de bueno, pero Sea of Stars es una obra sublime de cara a lo que propone sin dejar de entender lo que le puede perjudicar, lo cual logra evadir a toda costa.

Lo que te llevas son recuerdos, recuerdos de un pasado menos gris, uno que, en mi caso, jamás llegue a conocer por completo. El de juntarte con tus amigos del barrio para salir a la plaza de la esquina. Esta vez, la plaza de la esquina está diseñada con un hermoso pixel art, uno que se te queda en la mente, sin intenciones de dejar a tus recuerdos vagar por las líneas del olvido.

En un mundo donde Baldur’s Gate 3 al parecer es un nuevo estándar de cara a lo que viene, es reconfortante encontrar la calidez de lo clásico antes de conocer lo contemporáneo. Un viaje como pocos que parece ser entrañable, independiente si salías a jugar a la plaza o te quedabas esperando a los compañeros perfectos para emprender un viaje épico. Ese viaje ya ha llegado, por lo menos para mí.

 

 

 

 

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