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The Surface: el nuevo y arrollador álbum de Beartooth

La banda norteamericana que se caracteriza por su crudeza y potencia da un vuelco no sólo musical, sino que también temático.

The Surface llega en un interesante punto para la carrera de Beartooth. El conjunto, liderado por el carismático y enérgico Caleb Shomo (exintegrante de Attack! Attack!), siempre se ha caracterizado por dos cosas: ser unos prodigios a la hora de crear brutales riffs de guitarra y un crudo, real y bastante oscuro material lírico. Este quinto trabajo de estudio llega en un momento de transición para Caleb, quien es la mente detrás de la gran mayoría de canciones de la banda.

No es ningún secreto que el vocalista oriundo de Ohio ha enfrentado problemas con el alcohol en el pasado, una situación que se ha visto reflejada en la mayoría de los trabajos de estudio de la banda. The Surface es todo lo contrario, un proyecto que trata de abarcar el amor propio, la superación y el camino hacia una vida mejor, un viaje el cual Caleb ha recorrido en los últimos años y trata de plasmar en esta nueva y diferente mirada de Beartooth.

 

Beartooth presentándose en vivo en el Birmingham O2 Academy.

 

Comprobado, no tienes que estar triste para escribir buena música

 

The Surface comienza con la canción homónima del álbum. Una bienvenida en la que, a pesar de mostrar aquellos tintes de pop que se dejan ver en un coro realmente pegajoso, lo que más destaca es ese sonido agitado y perfeccionado por una banda que no parece poder hacer un mal riff de metalcore.

El disco no tarda en hacer un cambio drástico, perdiendo cierta potencia para enfocarse en la nueva faceta, tanto lírica como musical, más positiva de la banda. Lo que sigue son los 5 sencillos ya anteriormente presentados por la banda: Riptide, Doubt Me, The Better Me, Might Love Myself y Sunshine!, los cuales muestran esa búsqueda por un sonido más ligado al pop sin dejar de lado un estilo más visceral.

En ocasiones esto resulta en una interesante propuesta como es en el caso de Riptide, Doubt Me y Sunshine!, canciones las cuales consiguen combinar lo mejor de ambos estilos tan diametralmente diferentes. Sin embargo, The Better Me y Might Love Myself  terminan siendo un experimento interesante pero que no logra despegar de la primicia, con un resultado que parecen ser dos canciones anteponiéndose la una con la otra.

 

 

La segunda parte del disco es una que demuestra por qué no es necesario estar en un momento oscuro para escribir uno de los mejores trabajos de metalcore del año. Lo que canciones como Whats Killing You, What Are You Wating y My New Reality For, logran es equiparar el sonido de Beartooth a una versión de ellos mismos que no sacrifica su identidad, más bien se acopla a unas letras que, sorprendentemente, suenan incluso más positivas si son acompañadas por despiadados breakdowns.

Son estas temáticas que hacen de The Surface un disco que casi desafía a los trabajos anteriores de la banda, como Below o Disease. Un cambio de mentalidad que proviene desde la más pura sinceridad, la de un Caleb Shomo que, luego de años de batallar contra la depresión, el alcohol y la ansiedad, tiene la valentía de poner todo su proceso en el papel, arriesgando por sonidos nuevos y haciendo un álbum del cual finalmente pueda entregar energías positivas a todos aquellos que las puedan necesitar.

El álbum cierra con dos canciones que, sin ningún tipo de discusión, son los temas más sinceros que Beartooth ha escrito en toda su carrera, I Was Alive y, para nosotros, la mejor canción del proyecto: Look The Other Way. Una desgarradora progresión musical que comienza solo con una guitarra acústica para terminar de manera desgarradora con un sonido desgastado pero prolijo. Lo que aún nos tiene sin palabras es la lírica tan real que, acompañada por la voz casi teatral de Caleb la cual parece romperse por momentos, cierra exclamando:

 

«Tengo miedo de estar alejándote lentamente mostrándote la parte más profunda, más oscura y más débil de mí.

Dijiste que siempre estarías aquí para hacerme compañía. Cuando ni siquiera me amo a mi mismo, tú me amas de todos modos».

 

Mirar a la vida desde otro punto de vista

Para las personas que no disfrutan del metalcore, puede que la emotividad y los gritos no puedan ir más separados. Sin embargo, cuando ese sonido brutal es llevado a la realidad con un material lírico que solo puede ser gritado sin importar lo melódico que suene, es cuando este tipo de proyectos brillan con luz propia.

Es casi un mantra en el género hablar sobre depresión, sobre problemas con las drogas o de derechamente, estar hundido con la música como una salida. Por años Beartooth fue una más de estas bandas, sumergidos en letras melancólicas y guitarras filosas que los hacían destacar por su sonido, sin ser pioneros por sus letras. Con The Surface ese mantra metalcore puede ser un poco más amplio.

 

Formación actual de Beartooth con Caleb Shomo (líder y único compositor) en el centro.

 

En muchos pasajes de esta nueva propuesta, esos screams brutales no nos están recordando lo gris que puede llegar a ser la vida, nos están alentando a ser mejores personas, a entendernos a nosotros mismos y hacer los cambios importantes para lograr salir de una situación adversa. Que de todas las bandas de metalcore que existen (y existen unas cuantas), Beartooth sea la que se arriesga a dar este salto, es realmente surreal.

Una agrupación que desde su formación inicial ha mostrado el lado más oscuro de la vida, una que enamoró a muchos por su relato de excesos, alborotada salud mental y dudas constantes sobre habilidades de cara a lo musical, profesional, sentimental e incluso, básicas para el día a día. Lo que The Surface nos deja no es el disco más redondo del año, pero sí uno de los más importantes de cara a lo que pretende.

Previo al lanzamiento del álbum, Caleb realizó una entrevista con Kerrang! Magazine, en la cual tuvo palabras sobre lo que significaba para él este nuevo trabajo, su tortuoso camino hacia la sobriedad, una vida saludable y todos los aspectos positivos que estos cambios han hecho en su vida como persona, pero también como compositor:

 

“¿Cómo voy a ser un gran compositor si no estoy enamorado del proceso de escribir canciones? Creo que, de verdad, ocurre lo mismo con la vida.

La vida se trata simplemente de amar el proceso y de amar las diferentes estaciones y los altibajos, incluso aceptar las cosas que son brutalmente negativas, ya que al menos seguimos experimentando emociones.

El hecho de que podamos tener esta vida y experimentarla de la forma en que lo hacemos es jodidamente hermoso”.

 

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